Todo lo que no se espera de un perro 

Tengo 6 años. Jack es cachorro. Se ha metido en una pelea con dos perros que le doblan el tamaño en el parque de la Oreneta. Mamá me ha dicho que me quede en la furgoneta con Rafa y que no miremos por la ventana. Nuestros cuerpos son pequeños, no llegamos a la ventana. Nos hemos quedado en los asientos traseros abrazándonos y llorando como lloran los niños. Rafa y yo somos hermanos. Se oyen ladridos, mordiscos, dolor, daño, violencia, gritos de humano, todo lo que uno no se espera de un perro. Después hay un juicio y papá tiene que testificar. Siento que quiero ayudar a papá, tal vez podría ser abogada de mayor.

Tengo 24 años. Jack murió hace 8. Han muerto ya otras 2 perras, Perdi y Bafi, a las que he querido y ahora son recuerdos e imágenes borrosas de infancia y adolescencia. A Perdi la habían abandonado y estaba perdida, de allí el nombre que le hemos puesto.

Tengo 24 años. Estoy con Jo en la Cerdaña, el último vivo aunque nuestra relación es inconstante porque ya no vivo en casa de papá y mamá. Pasamos por un campo a través y un grupo de vacas nos persigue porque la raza de Jo es descendiente del lobo y nos ven como una amenaza. Jo podría ladrar y aquí terminaría todo pero no lo hace y yo corro todo lo rápido que puedo y Jo se limita a imitarme. 30 vacas nos están acorralando por la espalda. Tengo que conseguir llegar a la valla, cruzarla rápido y estaré fuera de peligro. No sé como consigo llamar a Rafa y le explico lo que me está pasando. Me contesta de forma rápida y contundente que me gire y levante los brazos y así se espantarán. Esto es todo lo que tengo que hacer. Pero no me atrevo, están demasiado cerca, sigo corriendo. Logro llegar a la valla, ya estoy segura porque las vacas no pueden avanzar. Odio a Jo, por qué no me defiendes, todo es por tu culpa. Y otra vez: violencia miedo, todo lo que uno no se espera de un perro.

Tengo 27 años. Hoy es hoy de verdad. Hace dos días que Greta es mi nueva hija de pelo rubio y lacio. Ahora mismo duerme. Prometo hacer todo lo posible para quererte y cuidarte como necesitas. Nos espera una vida juntas.

Cuando Greta lo mordisquea y lo devora todo intento pensar que está bien porque significa que tiene inquietudes. Si fuera humana, supongo que devoraría un libro o una película y nadie le diría nada. Cuando llora y aúlla para conseguir algo pienso que está desarrollando capacidades notorias como activista. Cuando me muerde los pies, está aprendiendo a flirtear. Y cuando nos vamos de casa y le entra la ansiedad de separación pienso que simplemente está imitando a su madre humana y me digo: fair enough.

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